Esta es una estrategia muy básica, lógicamente se puede arriesgar más y seguir ganando, pero siguiendo lo que aquí proponemos nuestras probabilidades de perder se reducen ligeramente.
Si el jugador tiene con sus dos primeras cartas un valor de 5 a 8 debe pedir siempre. Sin embargo si tiene más debe pedir en función de lo que tenga el crupier en su carta descubierta.
Si el crupier, en su primera carta descubierta, tiene un AS o una figura tiene bastantes probabilidades de tiene un Black Jack, lo que hace que gane instantáneamente. Por eso si el crupier tiene una de esas cartas debemos reconsiderar bien si pedimos o no otra carta. Si el valor de nuestras cartas está por debajo del 9, en este caso, pedimos siempre, ya que la carta más alta que nos podría salir es un AS que con valor 11 tendríamos un total de 20 puntos, lo que hace que, si finalmente el crupier no tuviese BlackJack, tengamos mas posibilidades de ganar.
Sin embargo, si tenemos más de 9 hay que pensarse mucho si pedimos o no, ya que corremos el riesgo de perder si el crupier obtiene 21. Si nuestra apuesta no es muy elevada y podemos permitírnoslo, debemos pedir carta siempre que tengamos un valor inferior a 17, también se corre el riesgo de pasarnos pero como en todos los juegos el que no arriesga no gana. Otra opción es la de coger el seguro aunque, como ya veremos, no es tan bueno como parece.
Por lo tanto, con seguridad, hay que pedir siempre que tengamos 9 o menos, y plantarnos siempre que tengamos 17 o más. Esta pequeña fórmula nos sirve para elevar un poquito las probabilidades de no perder.
Pronto seguiremos con más consejos, no os lo perdáis.